Chillán

Cae banda que sembró el terror en Chillán y San Carlos: Corte confirma duras condenas

Una peligrosa banda criminal que protagonizó una serie de violentos asaltos en Chillán, San Carlos y Parral recibió un duro revés judicial luego de que la Corte de Apelaciones de Chillán confirmara las condenas dictadas contra sus integrantes.

El tribunal rechazó el recurso de nulidad presentado por las defensas, dejando firme la sentencia contra Ronaldo Roberto Vilches Pizarro, considerado líder de la organización, quien deberá cumplir más de 17 años de cárcel efectiva por una serie de delitos que incluyen robos con violencia, tráfico de drogas, asociación criminal y tenencia ilegal de armas y municiones.

La investigación acreditó que el grupo operó entre agosto y octubre de 2024, realizando asaltos violentos bajo un mismo patrón: llegaban en vehículos de apoyo, intimidaban a las víctimas con armas de fuego y escapaban con autos, teléfonos y otras especies que posteriormente eran reducidas.

Uno de los episodios más violentos ocurrió en la villa Emmanuel de Chillán, donde los delincuentes abordaron a una pareja que estaba dentro de su automóvil. Los asaltantes apuntaron con un arma directamente al rostro de la copiloto, la empujaron fuera del vehículo y golpearon al conductor antes de escapar con el automóvil.

La banda volvió a actuar al día siguiente con un método similar, obligando a otras víctimas a bajar de su vehículo para robarlo junto a diversas pertenencias. Semanas después, en Parral, los imputados repitieron el mismo esquema delictual. En uno de esos hechos, un conductor intentó resistirse al robo de su automóvil, pero fue amenazado con un arma de fuego y golpeado en la cabeza antes de que los delincuentes huyeran con el vehículo.

El tribunal estableció que no se trataba de delitos aislados, sino de una organización criminal estructurada, donde cada integrante cumplía un rol específico. Vilches Pizarro era quien dirigía y organizaba los robos; Luis Israel López Zapata facilitaba el vehículo utilizado por la banda; el menor J.I.R.U. participaba directamente en la intimidación de las víctimas y en la sustracción de vehículos; mientras que Diego Esteban Lara Henríquez se encargaba de recibir y formatear los equipos electrónicos robados en un local comercial en San Carlos, además de alertar al grupo ante eventuales operativos policiales.

La caída del líder se produjo el 17 de octubre de 2024, cuando la policía allanó uno de sus domicilios en San Carlos. En el lugar se encontraron drogas, un revólver y municiones, además de otros elementos vinculados a la actividad delictual.

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