Denuncian desvío ilegal de hasta el 50% del caudal del Río Chillán en plena sequía
La Junta de Vigilancia del Río Chillán denunció una grave intervención ilegal en el nacimiento del Río Chillán, en el sector Los Pellines, donde particulares habrían desviado gran parte del caudal hacia un canal privado, sin contar con derechos de aprovechamiento de aguas.
Según antecedentes técnicos entregados por la organización, el desvío alcanzaría entre 500 y 600 litros por segundo, lo que equivale a cerca del 50% del caudal del río, en un año marcado por la sequía y la escasez de nieve en la cuenca. La situación se agrava, acusan, porque los responsables instalaron un portón que impide el acceso de los celadores y del repartidor de aguas, imposibilitando la fiscalización.
El presidente de la Junta de Vigilancia, Héctor Jaque, sostuvo que el cauce fue completamente intervenido y que el agua está siendo desviada por el canal Los Pellines hacia un destino desconocido.
“No existe ningún derecho de agua inscrito a nombre de estos particulares en Pinto, Coihueco ni Chillán, por lo que estamos frente a una extracción absolutamente ilegal”, afirmó, exigiendo la intervención urgente de la Dirección General de Aguas y de la Ministerio de Obras Públicas.
Desde el organismo hídrico se confirmó que no existen derechos de aprovechamiento registrados a nombre de los denunciados en los Conservadores de Bienes Raíces de las comunas involucradas, lo que refuerza la acusación de una apropiación irregular del recurso.
La Junta de Vigilancia advirtió que el hecho pone en riesgo la seguridad hídrica de toda la cuenca, ya que el río abastece a 35 canales de riego, comunidades agrícolas y usuarios aguas abajo. Por ello, demandaron fiscalización en terreno, restitución inmediata del caudal al río y la aplicación de las sanciones que establece la ley.
A este caso se suma otra denuncia realizada por el repartidor de aguas del Río Chillán, Alexis Ferrada, quien alertó sobre una bomba instalada ilegalmente que estaría extrayendo cerca de 42 litros por segundo, superando ampliamente los derechos que esa persona tendría en un canal distinto. “El problema no es solo legal, es hídrico y ambiental. Cuando el agua no vuelve al cauce, se pierde para toda la cuenca”, advirtió.
Desde la organización insistieron en que la única solución es restablecer el flujo natural del río, resguardar el caudal ecológico y proteger a los usuarios que dependen del Río Chillán en un contexto de creciente estrés hídrico en Ñuble.