
Investigadora de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Concepción se encuentra trabajando en un proyecto que busca aplicar un probiótico para sanar heridas, en mascotas, provocadas por bacterias nosocomiales intrahospitalarias y que además son multirresistente a antibióticos.
Y es que, así como las personas se están viendo afectadas por las infecciones bacterianas resistentes a antibióticos que no responden a los tratamientos convencionales, para las mascotas (perros y gatos) el tema también se ha convertido en un enemigo silencioso. Es por ello, que la bioquímica, doctora en microbiología, directora del Laboratorio de Microbiología de Alimentos, Sandra Quilodrán, quien lidera el proyecto trabaja en este enfoque revolucionario, que, incluso dada las características de la investigación, recientemente se adjudicó fondos de Acelera Tech UdeC-2026.
“Se trata de un fondo que como su nombre lo indica ayuda a acelerar la maduración de una iniciativa, que en este caso tiene que ver con el desarrollo de un probiótico para tratar heridas en mascotas”, explicó Sandra Quilodrán.
La adjudicación de 5 millones de pesos permitirá avanzar en este trabajo proyectado en 8 meses, puesto que ya existe un trabajo previo realizado por un equipo de científicos que trabaja junto desde hace más de una década, como el Dr. Jorge Toledo, director del Laboratorio de Biotecnología y Biofármacos de la Facultad de Ciencias Biológicas, el Dr. Julio Villena del Centro de Referencia para Lactobacilos, (Tucumán, Argentina) y, recientemente el Dr. Danny Fuentes, del Departamento de Patología y Medicina Preventiva de Veterinaria UdeC. En este proyecto el avance se dará con el Dr. Felipe Sandoval como investigador externo, y la estudiante tesista de la carrera de Medicina Veterinaria, Jenifer López Badilla.
“Este probiótico permitirá eliminar bacterias multirresistentes en las heridas de perros y gatos. Por ahora estamos trabajando con cepas multirresistentes y además de eso empecé a ver el mecanismo de acción de esos, por ejemplo, si la cepa va a servir para prevenir o para curar o ambas cosas y después realizar estudios genéticos y escalarlo para llegar a análisis preclínicos para ver cómo va a funcionar en el animal”, comentó la investigadora.
La alternativa probiótica es una apuesta que debe reemplazar al uso de antibióticos, para evitar que bacterias multirresistentes (que hoy en día ya no responden a ningún tratamiento) se diseminen hacia animales, humanos y el medio ambiente. “Un punto importante es que desde mi experiencia yo he visto que los probióticos desde el mismo animal tienen más efecto que si fuera de otro animal, de otra especie diferente, y para las personas sucede lo mismo, tanto es así que desde hace un tiempo ya se está hablando de probióticos personalizados y por lo mismo lo importante es saber aplicarlos, con un respaldo científico”, concluyó Sandra Quilodrán.