Así cayó la red narco del hospital de Chillán: funcionarios vendían droga dentro del recinto
Una historia digna de una serie policial sacudió este miércoles a Chillán: funcionarios del Hospital Herminda Martín y del Servicio de Salud Ñuble fueron detenidos por integrar una red que robaba drogas incautadas por la justicia… para venderlas en el mismo recinto asistencial.
La operación fue desmantelada tras dos años de investigación de la Fiscalía de Análisis Criminal y la Brigada Antinarcóticos de la PDI, que terminó con cuatro imputados enviados a prisión preventiva.
El caso es tan grave como inédito: el encargado de la Oficina de Recepción de Drogas del Servicio de Salud Ñuble, un auxiliar de servicio del hospital, un trabajador externo de aseo y la pareja de uno de ellos sustraían drogas que debían ser destruidas en el incinerador del hospital.
No solo se las llevaban antes de quemarlas, sino que las revendían a traficantes, microtraficantes, consumidores y hasta a contactos dentro del mismo hospital.
La operación era sigilosa, meticulosa, y se cuidaban como verdaderos profesionales del crimen.
Se comunicaban por WhatsApp y Facebook, usaban bodegas para ocultar la droga y coordinaban entregas en distintos puntos de la ciudad. Pero el cerco se fue estrechando, y la madrugada del sábado pasado, la PDI concretó las detenciones.
El fiscal Rolando Canahuate fue claro: todos fueron formalizados por delitos gravísimos, como tráfico ilícito de drogas, asociación criminal, cohecho y tenencia ilegal de municiones. El tribunal acogió la solicitud de prisión preventiva y fijó cuatro meses de plazo para la investigación.
Las autoridades reaccionaron con dureza. La directora del Servicio de Salud Ñuble, Elizabeth Abarca, anunció una querella criminal y activación inmediata de sumarios administrativos.
En paralelo, la directora del hospital, Luz María Morán, se comprometió a colaborar con la justicia y reafirmó el compromiso institucional con la transparencia.
Así se desploma una red que operaba en la sombra, robando desde dentro del sistema de salud lo que debía ser destruido por ley.
Un escándalo que revela la fragilidad de los controles y que promete sacudir a fondo la gestión del Servicio de Salud Ñuble.