Arrau advierte que recorte a Obras Públicas afectaría empleo e inversión en Ñuble
Durante una entrevista en T13 La Hora, el economista y exgobernador regional de Ñuble, Martín Arrau, abordó la discusión por el ajuste presupuestario y coincidió con el Consejo Fiscal Autónomo en la necesidad de austeridad, pero advirtió que esa contención no debiera aplicarse a la inversión en infraestructura.
“Eso no tiene discusión, que había que ser austero”, señaló Arrau, aunque subrayó que el propio Consejo Fiscal fue claro en recomendar que “no se ponga austero con el gasto en infraestructura”, debido a su impacto directo en la economía y el empleo.
En ese contexto, explicó que cada dólar invertido en infraestructura genera dos efectos clave, especialmente relevantes para regiones como Ñuble. “Uno es contracíclico, el Estado puede invertir en obras que hay que hacer igual, porque son necesarias para el país, pero además puedes dinamizar una economía que está ralentizada”, afirmó.
Arrau agregó que el segundo efecto es que la inversión pública habilita la inversión privada, señalando que “cuando pones el camino, se puede construir el packing; cuando haces el puerto, la empresa puede exportar más”. A su juicio, ese encadenamiento resulta fundamental para el desarrollo regional.
El economista advirtió que Chile hoy invierte poco más de dos puntos del PIB en infraestructura, mientras que organismos internacionales recomiendan niveles cercanos al 4%. “Por tanto, deberíamos aumentar el ritmo de inversión en infraestructura pública y no reducirlo”, sostuvo.
Consultado por el recorte cercano al 17% en el presupuesto de obras públicas, Arrau indicó que el tema está en discusión con el equipo económico, aunque recalcó que existen alternativas para reactivar proyectos sin mayor presión fiscal, como la colaboración público-privada.
En esa línea, destacó el sistema de concesiones y recordó que existe un stock relevante de proyectos ya adjudicados que no han iniciado obras. “Hay proyectos concesionados muy importantes que no han logrado iniciar la construcción o acelerarse por permisos o problemas en los diseños”, señaló, agregando que se trata de iniciativas por más de 10 mil millones de dólares.
Arrau fue crítico respecto a las trabas administrativas y llamó a destrabar los proyectos con mayor sentido común. “Aquí hay cosas que son irracionales”, afirmó, ejemplificando con grandes obras paralizadas por razones menores. “Tenemos hospitales parados meses o años… por una pared. Aquí hay algo que no cuadra”, enfatizó.
Finalmente, sostuvo que destrabar y acelerar la inversión en infraestructura es clave para enfrentar ciclos económicos bajos, especialmente en regiones como Ñuble, donde este tipo de proyectos tiene un impacto directo en el empleo y la actividad económica.