Escapadas y viajes cortos salvan al turismo regional en Ñuble
Lejos del ruido del verano, el turismo en Ñuble cerró noviembre con números que muestran resistencia y una leve recuperación, según el último boletín de la Encuesta Mensual de Alojamiento Turístico (EMAT).
Aunque la región sigue lejos de sus mejores cifras históricas, los datos confirman que la actividad no se desplomó y comienza a dar señales de reactivación de cara al cierre de 2025.
Durante noviembre, los establecimientos de alojamiento turístico de Ñuble registraron un aumento en la ocupación respecto de meses anteriores, impulsado principalmente por el turismo interno y los viajes de corta estadía. Hoteles, cabañas y residenciales lograron sostener el flujo de visitantes en un mes tradicionalmente complejo, previo al inicio del peak estival.
El informe revela que la cantidad de pernoctaciones creció en comparación al mismo periodo del año pasado, mientras que la tasa de ocupación por habitaciones y camas mostró un leve repunte, especialmente en comunas con oferta asociada a naturaleza, termas y turismo rural. Este comportamiento confirma que Ñuble sigue posicionándose como un destino de escapadas breves, fines de semana y turismo familiar.
Si bien el gasto promedio y la permanencia aún se mantienen por debajo de los niveles prepandemia, el balance es leído como positivo por el sector, considerando el contexto económico y la fuerte competencia con destinos consolidados del sur del país. El desafío para la temporada alta será convertir este repunte en una recuperación sostenida durante el verano 2026.
Con estos resultados, Ñuble cierra noviembre con señales de estabilidad en su industria turística, apostando a que diciembre y enero consoliden una temporada que permita mejorar ingresos, empleo y ocupación en el sector.