Temporada de incendios forestales genera mayor complejidad y obliga a reforzar prevención en Ñuble
La región de Ñuble comienza a cerrar una exigente temporada de incendios forestales, marcada por siniestros de gran magnitud durante enero, febrero y parte de marzo, según el balance entregado por la Corporación Nacional Forestal(CONAF).
El director regional, Domingo González, explicó que los incendios han sido cada vez más difíciles de controlar debido a factores como el cambio climático, el aumento de las temperaturas, la baja humedad y la mayor velocidad del viento.
A esto se suma la acumulación de biomasa en el suelo, lo que incrementa la carga de combustible. “Cuando se combinan altas temperaturas, viento y baja humedad, los incendios tienen una propagación muy rápida y se vuelven complejos”, señaló la autoridad.
El escenario se agrava cuando el fuego avanza desde el suelo hacia las copas de los árboles, generando incendios de mayor intensidad que consumen rápidamente grandes extensiones, utilizando todos los recursos disponibles.
Además, desde CONAF advierten un aumento de factores humanos, como el crecimiento de parcelaciones y la falta de cultura preventiva en el uso del fuego, lo que también incide en la ocurrencia de emergencias.
Pese a que la temporada aún no finaliza completamente, ya se trabaja en la planificación de la próxima, con el objetivo de fortalecer bases de brigadas, mejorar condiciones para brigadistas y optimizar el uso de recursos aéreos y terrestres.
Actualmente, las condiciones climáticas han reducido el riesgo de incendios de gran magnitud, lo que ha permitido disminuir gradualmente el despliegue de aeronaves, en un proceso dinámico que depende de la evolución del clima.