
Autos clásicos y un taxibús de 1971 vuelven a escena este sábado en el Patio de Los Naranjos de los edificios públicos. Más que objetos de colección, aparecen como piezas vivas del patrimonio cotidiano. Una muestra que invita a mirar el pasado desde aquello que alguna vez estuvo en movimiento, y a reconocer que una ciudad también se cuenta a través de sus viajes.
Para Gonzalo Martínez Hormazábal, representante del club de vehículos en miniatura «AutoColeccionismo Chillán», la exposición no se limita a mostrar la evolución técnica del automóvil. “Es no tan sólo la historia del automóvil, es el legado que han dejado y que esta exhibición busca poner en escena”, afirma. En esa frase se cifra el sentido cultural de la muestra: mirar estos vehículos como archivos rodantes, capaces de contar una historia social que no siempre aparece en los libros, pero sí en los álbumes familiares, en las vacaciones recordadas y en la memoria de quienes alguna vez viajaron apretados en el asiento trasero rumbo a la playa, al campo o a la casa de los abuelos.
La presencia de estos autos antiguos durante el Día del Patrimonio permite ampliar la idea de aquello que entendemos por cultura. El patrimonio no está únicamente en los edificios históricos, en los monumentos o en las obras de arte consagradas. También vive en los objetos que acompañaron la vida diaria. Martínez lo explica desde una dimensión íntima: “El automóvil formaba parte de la familia a diario, en los paseos familiares de los fines de semana o vacaciones”. Antes de que el auto se volviera un bien masivo y reemplazable, muchas familias lo conservaban por años. Era inversión, herramienta, orgullo y compañero de ruta.
Por eso, frente a un modelo antiguo, el público no solo observa una máquina. Reconoce una época. “Son incontables los recuerdos familiares cuando reconocen algún modelo asociado a la historia familiar de quienes visitan la exhibición”, dice Martínez. La escena se repite: alguien se detiene, llama a otro, señala un detalle del capó o de los focos, y de pronto el vehículo activa una conversación. Aparece el padre que lo manejaba, la madre que preparaba el viaje, los niños que iban atrás, las maletas ajustadas como se podía. El auto deja de ser objeto y se transforma en detonante de memoria.
La actividad que se realizará este sábado, en el Patio de Los Naranjos, entre las 11 y las 17 horas, es parte del programa conmemorativo del Gobierno Regional por el Día del Patrimonio y una positiva muestra de articulación con instituciones de la sociedad civil, destacó Camila Flores Jungjohann, secretaria ejecutiva del Departamento Ñuble 250.